Hay espacios que no solo se habitan, sino que se custodian. Detrás de los muros de este emblemático exconvento, un minucioso proyecto de restauración que tomó más de dos décadas —en estrecha colaboración con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH)— ha devuelto el esplendor a un conjunto arquitectónico único en el continente.Hoy, este santuario de piedra y luz abre sus puertas para convertirse en el escenario de celebraciones contemporáneas con alma histórica. Recorremos sus espacios más icónicos, donde la herencia virreinal dialoga con el diseño de eventos de vanguardia.
Patio de los Naranjos:
El Susurro de la Naturaleza Clásica
Originalmente concebido como un oasis ajardinado, este espacio evoca la serenidad de los antiguos huertos conventuales. Rescatado y restaurado en el año 2001, el patio se articula alrededor de su fuente central original, un elemento pétreo que fue conservado con absoluto respeto a las huellas del tiempo. Rodeado de sutiles notas verdes, es el lienzo perfecto para recepciones íntimas y cócteles al aire libre bajo una atmósfera de misticismo atemporal.
Patios San Jerónimo 1 y 2:
Geometría e Incomparable Grandeza
Tras un riguroso proceso de recuperación de 20 años, se integran a la propuesta arquitectónica del recinto los patios San Jerónimo 1 y 2. Su valor es excepcional: se trata de los únicos patios dispuestos en estructura de cruceta en todo México. Esta singularidad simétrica y su escala monumental configuran un escenario de proporciones dramáticas y simetría perfecta, ideal para banquetes de gala que exigen un impacto visual memorable.
Jardín de la Estampa:
Diálogo entre Arcos y Ruinas
Un espacio donde el vacío cuenta una historia. Lo que antiguamente fue una estructura techada, hoy se presenta como un jardín texturizado al aire libre. La intervención del año 2005 abrazó la belleza de la ruina: se conservó con pulcritud el único arco original en pie y se marcaron de forma escultórica las bases de las arcadas perdidas en siglos pasados.Hacia el fondo, el jardín enmarca la estampa del Templo de Regina Coelli, un emblema de la culminación y consagración sacra. Por su juego de luces naturales y muros expuestos, es la locación predilecta para ceremonias civiles, sesiones editoriales y aperturas de etiqueta.
Coro Bajo de la Capilla Medina Picazo:
El Corazón Barroco Revelado
El hallazgo más íntimo y deslumbrante de las dos décadas de restauración fue el redescubrimiento del patio de los confesionarios y el Coro Bajo de la Capilla Medina Picazo, un monumento nacional considerado joya del continente. Este fue el espacio de clausura donde las monjas escuchaban misa y comulgaban en estricto resguardo a través de la cratícula, una diminuta ventana de comunión.Hoy, resguardado por un impecable cerramiento de cristal que fusiona la museografía moderna con el pasado, el espacio permite admirar la opulencia de los retablos dorados de estilo barroco. Un fondo de hoja de oro incomparable para momentos de máxima solemnidad.
“Agenden una visita privada y descubran el espacio Nuestros coordinadores patrimoniales están listos para guiarles a través de nuestros patios y capillas, diseñando una experiencia a la medida de su visión.”


